La máquina humana

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En anteriores capítulos he escrito sobre la necesidad de despertar nuestra conciencia para comprender el mundo que nos rodea y lo que es más importante, para conocernos s sí mismos. También he escrito sobre la relajación y la meditación como técnicas para progresar en ese camino interior.

En esta ocasión vamos a aprender algunos aspectos importantes sobre nuestra naturaleza psico-física sin los cuales es muy dificil avanzar.

Partiendo de la base de que el ser humano no sólo está compuesto de la parte física, sino teniendo también en cuenta la parte energética que da vida a nuestro cuerpo, podemos establecer varios niveles, descritos por las distintas corrientes filosóficas, religiosas, esotéricas, metafísicas y espiritualistas a lo largo de la historia. Pero hagámoslo sencillo, despojándo dichos conceptos de todo dogma y sectarismo.

Supongo que todos estamos de acuerdo en que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Así lo enseña y demuestra la física. De hecho, el ser humano es una compleja organización de distintas manifestaciones de la energía.


Tal como Einstein vino a demostrar, la energía se transforma en masa y la masa se transforma en energía. Es decir, según el grado de "densificación" de la energía, ésta se vuelve más o menos material y por tanto más o menos perceptible a nuestros sentidos. De tal modo que si nuestros sentidos están diseñados para percibir energías que se mueven dentro de un determinado "espectro", toda energía que se "densifique" por encima o por debajo de nuestra capacidad sensorial, escapa a nuestra percepción.

Hoy día la ciencia nos demuestra la existencia de muchas manifestaciones de la energía que no vemos, ni oimos, ni olemos ni podemos tocar. En realidad, el campo de nuestra percepción es muy limitado. La mayoría de los animales tienen unos u otros sentidos más desarrollados que los nuestros. Ellos perciben realidades que para nosotros no existen.  Siendo ésta una verdad científica comprobada, ¿qué nos lleva a pensar que el universo es aquello que percibimos?  Necesariamente debemos aceptar que "la realidad" no coincide con lo que percibimos.

Por encima y por debajo del reducido espectro de nuestra percepción, existen "realidades" desconocidas pero no por ello aisladas de nuestro mundo. Son lo que se ha denominado dimensiones o mundos paralelos.

Estudiemoslo desde otro ángulo. Imaginemos la energía como una línea vertical en cuya parte superior se encuentran los grados de "menor densificación" y en cuya parte inferior se encuentran los niveles de "mayor densificación".

La parte superior de esa línea se correspondería con lo que tradicionalmente se ha denominado "el espíritu" , "las regiones espirituales".


La parte intermedia de esta línea se correspondería con lo que se conoce como "dimensiones superiores de la naturaleza", en las cuales se situaría "el alma humana" . En estas dimensiones intermedias encontramos aspectos intangibles como la conciencia, la voluntad, la mente y el deseo (por ese orden descendente).


Y por último, la parte baja de esta vertical se correspondería con el plano físico, "la tercera dimensión", el lugar donde se encuentra nuestro cuerpo físico y el área que contiene el espectro de nuestra percepción sensorial.


El Ser Humano se encuentra ubicado en esa línea vertical. No en una parte concreta de esa línea, sino a lo largo de toda ella. Por eso se suele decir en términos esotéricos que cada persona es un trío de cuerpo, alma y espíritu.

No hay  brechas a lo largo es esa línea. Lo que sucede es que al habernos enfocado durante inumerables generaciones en la parte material, hemos quedado desconectados  de las partes intangibles de nuestra naturaleza íntima hasta el extremo de quedar convencidos de que lo único existente es ese pequeño tramo de la línea.

Así es, queridos lectores. Actualmente, "el animal intelectual" equivocadamente llamado "ser humano" no es sino una pesada densificación de la energía de la vida, convencido en su mayoría de que "eso" es lo único que hay. De acuerdo a tan materialista concepción de la vida, ¿por qué no negamos también las ondas de radio y televisión? ¿por qué no negamos la luz infraroja y la ultravioleta? Es obvio que no las vamos a negar porque la tecnología nos las muestra "traducidas" a nuestro espectro de percepción sensorial. Pero no hace falta ser demasiado inteligente para deducir que aún no se han inventado todas las máquinas capaces de traducirnos todo lo que sucede en toda la gama del espectro energético. Al contrario, la tecnología es aún tan incipiente que no puede mostrarnos sino "un poco más" de lo que podemos percibir con nuestros sentidos. Nada más.





Hasta aquí esta introducción sobre las distintas dimensiones de la naturaleza y por qué no las percibimos. A continuación, quería enfocarme en esa parte baja de la vertical, donde se ubica nuestro cuerpo físico, y aclarar algunos conceptos importantes que necesitamos saber para comprender cómo funciona nuestra máquina orgánica y los procesos relacionados con la conciencia, la voluntad, la mente y el deseo.

Empecemos nombrando los centros básicos de la máquina humana, pero no desde el punto de vista anatómico u orgánico, sino desde el punto de vista energético:

1) - El Intelectual, situado en el cerebro.
2) - El Centro Motor o del Movimiento, ubicado en la parte superior de la espina dorsal.
3) - El Emocional, el cual se halla en el plexo solar y en los centros específicos nerviosos del gran simpático.
4) - El Instintivo, situado en la parte inferior de la espina dorsal.
5) - El Sexual, ubicado en los órganos genitales.
6) - El Emocional Superior. (*1)
7) - El Mental superior.
(*1)

Esta descripción  de "los centros de la máquina humana" está  muy extendida y es muy utilizada en distintas escuelas esotéricas. El origen de esta teoría se encuentra en "las escuelas del cuarto camino", auténticas precursoras de los movimientos esotéricos occidentales del siglo XX y cuyos exponentes  más importantes fueron Gurdieff, Ouspensky, NicollHelena Blavatsky entre otros.


Yo también me voy a ajustar a esta descripción de los centros de la máquina por lo práctica, didáctica y sencilla que es.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que cada uno de dichos centros está inter-relacionado con los demás y que -y esto es importante- cada uno de estos centros necesita un tidpo de energía diferente para funcionar.

Nuestra máquina (cuerpo) obtiene la energía del aire que respiramos y de los alimentos que ingerimos. Estos alimentos comienzan a ser digeridos y transformados desde el mismo momento en que comienza su masticación  el  proceso de la digestión va haciendo pasar los nutrientes por distintos estados.

Pues bien, el centro del movimiento, es el que necesita una energía menos refinada. Sería, como burdo ejemplo, un motor diesel industrial.

El centro emocional, requiere un mayor refinamiento de energía para poder funcionar. Sería, continuando con un burdo ejemplo, como un motor a gasolina normal de bajo octanaje

El centro intelectual, necesita de un refinamiento aún mayor de la energía para su fincionamiento, siguiendo con el ejemplo de los motores, sería como un motor a gasolina super de alto octanaje

El centro instintivo necesita una energía todavía más poderosa para su funcionamiento, pongamos como ejemplo el combustible de un avión comercial.


Por último, el centro sexual trabaja con la más fina y poderosa energía que nuestro organismo es capaz de sintetizar. Pongamos como ejemplo el de un trasbordador espacial.

Una vez aclarado este punto, y como decía líneas arriba, todos estos centros están inter-relacionados entre sí. El proceso de la respiración y la digestión de los alimentos va depositando en cada centro determinadas cantidades de energía de mayor o menor refinamiento y poder, según el centro en cuestión.

Esto que voy a decir a continuación es muy importante: Cuando el desgaste de energía en alguno de los centros de la máquina es excesivo, nuestro organismo compensa el exceso sacando energía de los otros centros de la máquina

Ejemplos:
- Cuando gastamos excesiva energía intelectual, nos cansamos también físicamente (porque el centro intelectual extrae la energía que le falta de el centro motor)
- Cuando gastamos excesiva energía emocional, éste centro se resarce utilizando energía del centro instintivo (si nos sometemos a intensas y excesivas emociones, perdemos la capacidad de reacción )
- Cuando el desequilibrio en la energía de los distintos centros es muy acusada, se vacía el centro sexual (en situaciones de estrés y agotamiento la respuesta sexual es inexistente, la líbido se tretrae)

¿Quien no se ha visto en situaciones como éstas?  ¡ Aquí tienen la explicación !

Pero esto trae un enorme problema: Puesto que cada centro utiliza distinto tipo de combustible (energía) para funcionar, el uso de la energía de un centro para compensar el desgaste de los otros acarrea graves problemas de salud. Por tal motivo, es imprescindible aprender a vivir equilibrando el consumo de energía en cada uno de los centros. ¿Cómo?   ¡ Muy sencillo ! ..... Alternando el uso los centros de la máquina sin agotarlos. 

Ejemplos: 
Si estamos cansados intelectualmente, pongamos a trabajar el centro motor (paseemos, hagamos algún ejercicio suave...)
Si estamos cansados emocionalmente, cambiemos de centro (igual podemos hacer ejercicio suave, escuchar algún tipo de música "terapéutica" o relajante...)


Así como cada centro de nuestra máquina orgánica consume distintos tipos de energía, también trabaja a velocidades muy distintas. 

Así, el más lento de todos es el centro intelectual.
Le sigue el centro motor, que es -literalmente- varias miles de veces más rápido (por ejemplo, si tuvieramos que pensar en qué tecla ponemos cada dedo al escribir en el teclado, escribiríamos muy despacio. De eso se encarga el centro motor, que lo hace sin pensar).
Más rápido que el centro motor es el de los sentimientos y deseos (por ejemplo, cuando vemos a alguien que nos atrae, podemos estar deseándolo/la antes de parpadear)
Aún más rápido que el centro emocional lo es el instintivo (por ejemplo,  podemos percibir un peligro antes de sentir el deseo de salir huyendo)
Y el más rápido de todos es el centro sexual, que no sólamente funciona con la quinta esencia de la síntesis de la energía de nuestro organismo, sino que reacciona -literalmente- miles de veces más rápido que el centro instintivo. (la atracción o el rechazo sexual se produce en millonésimas de segundo, una escala de tiempo que no sirve para medir la reacción de ninguno de los otros centros)

ME PREGUNTARÁN: ¿QUÉ TIENE QUE VER TODO ÉSTO CON LO QUE DE VERDAD NOS INTERESA, QUE ES EL TRABAJO INTERIOR PARA EL CAMBIO Y EL DESPERTAR?

Pues les diré que comprender estos conceptos es de crucial importancia,  

1º Porque es en los centros de la máquina humana donde se manifiestan nuestros "YOes defectos" 
2º Porque estos "YOES" se alimentan de la valiosa  energía que tanto le cuesta obtener a nuestro organismo.

¿Recuerdan el anterior capítulo, en el que les dí algunas técnicas para la relajación y control de la mente? ¿Recuerdan que les dije que observar los "yoes" en acción es fundamental para descubrirlos, meditar sobre ellos para comprender profundamente sus raices y finalmente trabajar sobre su eliminación?

Pues por favor anótense lo siguiente:
La observación de los "YOES" en acción debe ir dirigida a los cinco centros básicos de nuestra máquina orgánica, ya que es ahí donde los "YOES" se manifiestan, donde se alimentan, donde saquean nuestras energías despojándonos de nuestra vitalidad y trayéndonos como consecuencia las enfermedades y las desgracias que a todos, en mayor o menor medida, nos aquejan.



Les invito a tod@s a practicar la auto-observación, siendo la conciencia y no la mente quien observe (la mente tambien debe ser observada) pero háganlo enfocándose en los centros de la máquina (cerebro, parte superior de la espina dorsal, plexo solar o boca del estómago, parte inferior de la espina dorsal y órganos sexuales)

Luego, a la noche, cuando se dispongan a descansar del duro día, pongan en práctica el ejercicio de relajación que les dí en el capítulo anterior y revivan las escenas del día pero sin identificarse con ellas (es decir, si se enojaron, no vayan a enojarse de nuevo, veanlo como espectadores externos). Intenten comprender las causas, las raices de sus acciones, reaccciones, pensamientos y emociones, pero de uno en uno. ESTO ES IMPORTANTE: DE UNO EN UNO. (No sirve meditar en varios defectos a la vez)



(*1) Los centros emocional e intelectual superiores quedan fuera de este nivel, siendo objeto de estudio más avanzado.





Buscando por la red algo con lo que ilustrar el capítulo de hoy, encontré un video de una conferencia sobre el mismo tema: Los centros de la máquina

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