Suelo tener razón. Tedoro Obiang y Guinea Ecuatorial segunda parte

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El pasado 20 de enero escribí una nota sobre el dictador corrupto Teodoro Ogiang y la triste realidad que está viviendo Guinea Ecuatorial (una más de tantas tristes realidades).

Pues bien, hoy leo en ElPaís.com que su hijo, "Teodorín", ha encargado (aunque luego alguien le obligó a  cancelar el pedido), uno de los mayores yates del mundo  valorado en 288 millones de Euros (ver noticia en ElPais.com) .

A pesar de que ya tengo y tenemos callos en el estómago de recibir todos los días noticias terribles del mundo que nos rodea,  todavía siento cierta indisposición estomacal cuando llegan a mis ojos cosas como ésta.

Estos temibles dictadores están donde están porque el hemisferio norte los impulsa, los consiente, los "bendice" . En el caso concreto de "Teodoro" es tan doloroso ver a jefes de estado europeos abrazándolos que dan vómitos. Empezando por Zapatero y Sarcozy.


Pero a nosotros, parte de la informe, inconsciente, sumisa masa...  ¡qué más nos da! ¿cierto? Eso de que los Estados más ricos se financien con armas enviadas a los países más pobres, parte importante de cuyo pago es con drogas ... ¡qué más nos da! ¿cierto?

 El hecho de que durante el tiempo que me lleva escribir esta nota hayan muerto muchos muchos niños de inanición ... ¡ Qué más nos da! ¿cierto?

Y que la corrupción crezca cada mes como la espuma,  arrasando con lo poco digno que a los paises les queda... ¡ Qué más nos da!... ¿CIERTO?

Bueno bueno bueno... me voy a permitir decirles que así como estamos, sentaditos en nuestras pequeñas poltroncitas, vamos a pagar "hasta el último céntimo" de nuestra inactividad, de nuestra permisividad, de nuestro mirar hacia otra parte. Quien piense que por hacerse el/la loco/a, como si está película no fuese con ella/él, va a poder salvarse de la onda expansiva de esa explosión cada día más cercana, que se agarre bien.

El mundo, siendo aparentemente grande, es muy pequeño en el espacio estrellado. Y nosotros somos apenas un pequeño bacilo enormemente infeccioso que está contaminando el organismo del que es huesped (en este caso La Tierra).

Basta un pequeño desequilibrio en la ecología, o en la economía, o en cualquier sistema o ecosistema global para que ese pobre bacilo equivocadamente llamado hombre se vea afectado. ¡Hay que estar dormid@s para no verlo! Y no es que yo sea un ser despierto, que no lo soy, pero tan grande es la evidencia que se torna abrumadora.

Y no quiero aburrirlos más. Les dejo con esa pequeña reflexión acerca del origen de la inmensa fortuna (porque lo del yate es solo un botón de muestra) de los Obiang, el mismo origen que las muchas fortunas de otros tantos perros que gobiernan muchos estados en los que nada vale la vida.

¡Salud y Fuerza!..


... Y paz interior !!!


El Pelorus, uno de los superyates del magnate ruso 
Abramovich, en el que se basó el diseño 
de la embarcación encargada por 
Teodorín Obiang

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