La única revolución con esperanzas

Uno de los errores que más comunmente cometemos cuando intentamos analizar lo que está pasando, es el de no enlazar los acontecimientos aislados para formar un todo. Vemos los titulares de las noticias sobre lo que sucede en cada país sin establecer una conexión global "causa-efecto"

En estos momentos de crisis planetaria, cuando todos los valores humanos están en decadencia y cuando el dinero vale más que la persona, es más importante que nunca aprender a establecer una relación entre los hechos que aparentemente están aislados pero que sin embargo mantienen un nexo de unión más o menos oculto o evidente.

No es casualidad que los jóvenes en todas las latitudes, desde Chile hasta Israel, en el mundo árabe y en la cristiandad, estén en pie de guerra contra el orden establecido.

Ese es un síntoma de que algo invisible está sacudiendo las conciencias. Probablemente pensemos que se levantan en las calles como consecuencia de la precaria situación que están viviendo, sin trabajo, sin presente, sin futuro. Pero hay algo más. Se necesita algo más que los mueva ahora y que no los movió un año antes, por ejemplo, cuando la situación era semejante a la actual.

Y efectivamente, ese "algo más" existe. Es una energía "supra-racional" que conmueve hasta la médula, un "choque conscientivo"  que impulsa a la rebeldía. Es la voz de la conciencia, mezclada con distintas energías e influencias  procedentes tanto de fuera de nosotros como de nuestro propio interior y que se aúnan en una sola dirección.

Eso es lo que mueve masas. Más que el Facebook, más que el Twitter y más que cualquier medio de comunicación, que en última instancia influyen sólo en la organización física del proceso . Y en eso reside su grandeza. En su magia. En su invisibilidad. En su fuerza.

El enemigo contra el que este impulso "físico-espiritual" debe luchar es poderoso. Muy poderoso.

¿En qué enemigo están pensando?...........








........ No, no , no se equivoquen. El enemigo de esa maravillosa voz interior está dentro de nosotros mismos en este preciso instante. Se hace pasar por la voz interior misma, nos habla dentro de nuestra cabeza, piensa y siente por nosotros, ¡somos nosotros!

Si queridos lectores, no hay mayor enemigo que uno mismo. Y son los ingredientes psicológicos que todos y cada uno de nosotros cargamos en nuestro interior los culpables de que el mundo esté como está.

Hay hambre , guerra, corrupción, maldad sin límite y egosimo infinito porque todos y cada uno de nosotros llevamos esos defectos en nuestro espacio psicológico. Queramos o no, lo aceptemos o no, lo creamos o no, dentro de cada uno de nosotros hay un ladrón, un asesino, un político corrupto, un gobernante sin escrúpulos.

Sin ánimo de hacer apología de ningún credo voy a recordar ahora las palabras del Rabí de Galilea cuando decía: "el que se sienta libre de pecado que tire la primera piedra"

Con esa frase, aquel Maestro resumió de forma maravillosa lo que les estoy intentando explicar. Y no fue la única vez que lo quiso hacer entender. Me viene a la memoria también aquella parábola del Fariseo y el Publicano en la que el primero se daba golpes de pecho auto-considerándose un hombre justo mientras que el segundo, reconocedor de sus defectos, sólo pedía perdón. El relato terminaba aclarando que el orgulloso fariseo no recibiría perdón alguno, mientras que el publicano sí. Bueno, no sé si era así exactamente, pero más o menos. (Hace muchas décadas que me alejé del Cristianismo)

Todos los maestros de todas las corrientes espirituales, filosóficas y esotéricas desde la antigüedad hasta nuestros tiempos han hecho énfasis en el hecho de que nuestra psiquis es como un enorme pozo sin fondo al que la luz no alcanza a iluminar sino hasta su nivel más superficial. Y efectivamente, de los múltiples niveles de nuestra mente, apenas somos conscientes de los más superficiales. En el fondo del pozo, allá donde nuestra conciencia no alumbra, subyacen todo tipo de deformidades, malformaciones, engendros, monstruos de pesadilla que a veces, dadas las circunstancias apropiadas, pueden llegar a aflorar, pueden llegar a la superficie manifestando toda su perversión y horror.


Hay personas en las que esos engendros abismales se manifiestan por alguna razón o circunstancia, convirtiéndose en los malvados que conocemos y aborrecemos.

¿Estamos nosotros seguros , completamente seguros de que bajo ninguna circunstancia posible cometeríamos delito alguno? Hay que ser valiente para reconocer la verdad, nuestra verdadera realidad.


En este mundo en crisis, en esta humanidad en decadencia, ya no hay solución global. La metástasis que nosotros mismos hemos ocasionado en todos los órdenes como consecuencia de la expansión del "virus psicológico" que llevamos dentro ya no tiene cura.

La cuenta atrás ha comenzado. No hay esperanza alguna de terminar con el hambre del mundo, con las guerras del mundo, con la extrema perversidad que se ve por dorquier. No es posible detener el cambio climático, ni pretender que la crisis económica no va a llevar a masas enormes de personas y familias a la miseria.

Ya no es posible detener este proceso auto-destructivo de la especie. Invito a quien piense lo contrario y aporte argumentos sólidos a que los exponga en este mismo foro.

Pero lo que sÍ es posible, aquello de lo que siempre estamos a tiempo, es EL CAMBIO INTERIOR PROFUNDO.


Descubrirnos, conocernos a sí mismos, trabajar para erradicar de nuestra psiquis los defectos que nos hacen ser como somos, siempre es posible. Limpiar el fondo del pozo y hacer que la luz de la conciencia ilumine las profundidades de nuestro Ser siempre es factible.

Pero claro, hay que luchar fieramente y derrotar el enemigo.  ¡Y resulta que el enemigo es uno mismo! Permítanme recordar ese antiguo dicho oriental:
"Quien vence a su enemigo es fuerte. Quien se vence a sí mismo es poderoso"

Esa es la única revolución con esperanza: La Revolución de la Conciencia.


¿Te unes a esta gran revolución?








9 comentarios:

  1. Me parece muy interesante lo referido a la " revolución de la conciencia"; Sin embargo creo que ciertos argumentos puedo aportar para superar ese escepticismo y poco filantropismo del que gustas.
    Recurriendo a la historia, pude verse como los cambios sociales, económicos, culturales, ideológicos...etc. Se han producido tras una revolución, y muy de acuerdo con tu postura creo que una energía intrínseca en la naturaleza del hombre de manera subconsciente nos es transmitida.
    Esos cambios a los que me refería comienzan desde las ciudades primitivas, en las cuales había un líder, !un macho alfa! poco a poco esa conciencia mencionada ha ido despertando y se ha ido buscando la igualdad, derechos, libertad de expresión, religiosa, ideológica. todos estos cambios se han dado tras una revolución, pudiendo mencionar las primeras por territorialidad en las cuales reinaba la violencia. poco a poco esas revoluciones, pasando por la americana con la primera democracia, la francesa,obreras hasta llegar ha la revolución por la independencia de la India, en la cual un joven hindú que estudio derecho y vio mas allá de lo que le permitían ver, provoco la revolución pacifica, O el fin de la dictadura de Salazar en Portugal, con los "claveles rojos".
    Todas estas revoluciones e infinitas mas han dado al sistema actual, en el cual nunca se ha llegado a tal nivel de bienestar.
    Estas revoluciones que ahora se están dando, SON UN PASO MAS DE LA EVOLUCIÓN del hombre, ya no es nuestro cuerpo el que crece, es nuestro cerebro el que despierta, conoce y mejora.

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  2. Hola Bruno. Muchas gracias por tu comentario

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Daniel y los comentarios de Bruno.. Ahora bien, que creeis mas factible, la evolución personal (vencerse a uno mismo, pero sin violencia, con entendimiento) o si la cosa se pone muy fea, luchar por nuestra libertad contra los que intenten convertir en esclavos?

    Gracias y mi sincero apoyo.

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  4. Hola anónimo, gracias por tu apoyo. La verdad, no creo que ningún tipo de lucha tenga la más mínima posibilidad de éxito. Lo único que siento que puede ser efectivo es, como digo en el post, la revolución interior profunda de cada uno de nosotros.

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  5. En referencia a lo que has dicho Anónimo, y solo con la intención de constractar ideas, lo mencionado me recuerda mucho a la siguiente frase: "La violencia puede vencer, pero nunca convencer"
    Es verdad que grandes cambios se han dado por movimientos y actos violentos, pero han muerto junto con sus líderes, porque son los argumentos los que perduran a lo largo del tiempo.
    Todo esto viene dado a una conversación que tuve una vez con una amiga y un hombre que se nos acercó.
    Dado a la actual sucesión de acontecimientos sociales y políticos reivindicativos por parte nuestra, de los ciudadanos, me encontraba un día con esta amiga hablando de que se podría para mover la conciencia de la gente dormida, en especial de nuestra juventud, que ultimamente pasa de todo. En ese instante un hombre se acercó y se unió a la conversación. Él trató de convencernos de que los actos que actábamos haciendo estaban muy bien y que era todo muy bonito, pero que como de verdad se cambiaban las cosas era con la violencia, y que si de verdad pretendíamos que alguien nos hiciese caso que nos pusiéramos a romper escaparates y quemar coches, que sentados en el suelo hablando y con la paz por bandera no nos iba a hacer caso ni "el tato".
    La historia fue bien interesante. Yo me mantuve un poco al margen ya que mi amiga intervino hablando tranquila pero enardecida al mismo tiempo con aquel hombre, recordándole ejemplos como el de Gandhi, John Lennon, Luther King y otros hombres y mujeres que lucharon por defender sus ideales de forma pacífica, y mencionando también como su luz permanecía aún encendida tras muchos años de su muerte, y solo por una razón... "Quizás no vencieron, pero sí convencieron". También podría hacer clara mención al siempre curioso caso de "Jesucristo", que viene a ser más de lo mismo, pero la verdad es que esta fantástica historia de un hombre normal, pero de ideas claras, ha sido demasiado transtocada y manipulada a lo largo de la historia, por lo cual está bien llena de muchos prejuicios. En mi opinión no hay que porque ser cristiano, judío, musulmán, hinduista, indiferente o tener cualquier otra "etiqueta" para encontrar verdad en un relato basado en circunstancias cotidianas, fuesen o no reales.

    Bueno, un poco en resumen, solo quería decir eso, que para vencer hay que convencer, y lo primero es convencerse a uno mismo de que lo que hace es lo correcto, y no dejarse llevar por el frénesi y la inersia de las ideas y creer que estamos en posesión de la verdad siempre.
    Un Saludo y espero alguna respuesta, gracias.

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  6. Hola Carlos Rentero, te agradezco tu comentario, positivo, constructivo y covincente. Yo también pienso que la violecia genera violecia, aunque en algunos casos sea inevitable. Te pongo un ejemplo: Vas con tu mujer y tu hija por la calle y unos asesinos los asaltan, intentan violar a tu familia, matarte a ti, etc. Yo te pregunto: ¿Dejarías que hiciesen lo que quisieran o defenderías a tu familia por cualquier medio? La violencia hay que evitarla hasta que no queda más remedio que usarla.
    Un fuerte abrazo

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  7. P.D.: Perdon por la falta de algunas "enes", es por un fallo del teclado

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  8. Buenas Daniel, ummmss... me gusta mucho tú manera de plantear la situación. La verdad es que ese siempre ha sido un dilema que tengo muy presente a menudo.
    Es curioso y te digo el porqué. Hace relativamente poco tuve un "debate" con un amigo que se declara defensor de la lucha armada, y no porque sea violento, ni mucho menos, sino porque el defiende de que de igual manera que yo lucho por mis derechos, en la calle con manifestaciones y actos reivindicativos al aire libre, reclamando a mis profesores cuando toman medidas demasiado estrictas o a mis padres cuando considero que están coartando mi libertad, las personas que viven en paises en situaciones de extrema represión, como pudo ser el caso del Che Guevara, no les queda otra alternativa que asesinar o ser asesinados, tomar las armas y asesinar al que te oprime o esperar al día en que tú seas el que cae.
    Creo que la indignación nace de la negación a la resignación, lo cual en estos casos conduce a la acción, a menudo violenta(Lo siento si no se entiende el juego de palabras, pero me ha salido así).

    Son casos, la verdad, que sabrías como actuar si no los vivimos en nuestras propias carnes, uno de los temas más difíciles de cerrar, y es que cada caso es un mundo.
    Me declaro anti-violencia, pero tristemente debo admitir de que todos tenemos en mente usar la violencia, aunque sea como último recurso.
    Bien es verdad, que a veces grandes victorias morales se consiguen cuando uno permanece férreo ante la violencia, pero también es verdad que somos humanos, y como humanos con instinto buscamos siempre nuestra seguridad.

    No sé, hoy no estoy muy lúcido, pero en definitiva es eso.
    Desgraciadamente vivimos en un mundo en el que la violencia se oferta de forma gratuita, no precisamos de haber buscado conflicto o tener algún problema que resolver, simplemente hay personas con intención de hacer daño a toda costa que ni atienden a razones.
    La realidad es así, y no la vamos a cambiar por mucho que nos lamentemos, la labor está en la educación, y de ella formamos parte todos, incluso la gente de mi edad, los más jóvenes, que somos ejemplo de muchos más chicos que nosotros.
    Un Saludo Daniel

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  9. Hola Carlos.
    Gracias por tu mensaje.

    Así es, el bien y el mal llegan a ser relativos y cada caso requiere especial análisis. Lo importante es tener un alto ideal y ponerle corazón y toda la carne en el asador. Es hermoso tener algo bueno por lo que vivir y luchar. Más allá de la situación que puse de ejemplo, estoy seguro de que el camino de la paz es el único que conduce al futuro. Qué lástima que muchas naciones , o más concretamente muchos políticos, no lo vean así.

    Un abrazo

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